No son las tranquilas playas de Isla Margarita, de Las Roques o del Litoral, ni siquiera la densa humedad de la selva o de la Guayana, ni tampoco las verdes praderas de la Sabana, ni aún el ritmo vertiginoso de la capital, lo que hace posible el sustantivo de la belleza. No son, tampoco, las palmeras del Lago Maracaibo, ni la chicha de maíz, ni el cacao, café o algodón, ni siquiera el ritmo del joropo, ni por el hecho de ser tierra de libertadores y soñadores lo que posibilita la majestuosidad del país. Es, acaso, el conjunto, el mosaico y la suma de sus contrastes, diferencias y riquezas lo que hace posible que Venezuela sea el equilibrio de la belleza.


Documentación: 
Documento Nacional de Identidad, Cédula de Identidad del Mercosur o Pasaporte y póliza de seguro de viaje con cobertura de gastos médicos (obligatorios).