Tierra musulmana tan llena de misticismos que parece desplazarse como una alfombra mágica entre el mito y la realidad. Marruecos está a un salto de Europa y puede resultar un lugar acogedor, bullicioso y estimulante. Lugar de barrios antiguos, mezquitas, amplias avenidas flanqueadas por frutales y mercados al aire libre donde se pueden encontrar innumerables alfombras, artículos de madera y joyas. Tierra de mágicos desiertos y fértiles oasis, de playas paradisíacas de arenas blancas y aguas transparentes, bosques de coníferas de gran belleza, parques naturales con una fauna de gran riqueza y grandes cadenas montañosas con impresionantes cumbres en las que la nieve permanece durante casi todo el año.

La agitación de los mercados y el arte del regateo, la degustación de la deliciosa gastronomía marroquí, la afabilidad de su gente y un sinnúmero de atractivos más a la espera de ser descubiertos, son sólo alguno de los detalles que consiguen que los viajeros vuelvan fascinados de Marruecos.